Cuando vuelves a verte con cariño
- Dr. Jose Luis Monardez

- 1 feb
- 2 Min. de lectura
La mayoría de las mujeres que consultan por una cirugía estética no buscan perfección. Buscan sentirse en paz con su imagen. Buscan volver a reconocerse. Buscan mirarse sin la incomodidad que han cargado durante años.
La autoestima no nace de un resultado inmediato, sino de la sensación —a veces silenciosa— de recuperar algo propio: seguridad, libertad, identidad.
Por eso, la cirugía estética no es vanidad. Es una forma de bienestar.

La relación con el cuerpo: más emocional de lo que imaginamos
Nuestra imagen influye en cómo nos vestimos, cómo nos movemos y cómo nos mostramos ante los demás. Pero también en cómo nos hablamos internamente.
Para muchas mujeres, la cirugía estética representa:
un antes y un después en su comodidad diaria,
una liberación de juicios acumulados por años,
una oportunidad de reencontrarse con su versión más segura.
No se trata de verse “mejor que otras”, sino de sentirse bien con una misma.
Qué rol cumple la cirugía en la autoestima
La cirugía estética no crea autoestima. Pero sí puede remover obstáculos que la bloquean.
Hay cambios físicos que la persona por sí misma no puede modificar: piel sobrante después de embarazos, una nariz que dificulta la respiración y afecta la armonía del rostro, un abdomen que no responde pese al esfuerzo.
Cuando el cuerpo no acompaña cómo la persona se siente por dentro, aparece una desconexión. La cirugía, entonces, ayuda a cerrar esa brecha.
Lo que realmente cambia después de una cirugía estética
Muchas pacientes describen transformaciones que van más allá del espejo:
vuelven a usar ropa que dejaron de lado,
se atreven a sacarse fotos,
retoman actividades que evitaban,
sienten ligereza emocional,
recuperan la confianza al habitar su propio cuerpo.
Es un cambio profundo, que ocurre en silencio, en gestos pequeños: la manera de caminar, el modo de arreglarse el cabello, la postura frente al mundo.
La autoestima no aparece de golpe; se reconstruye con cada sensación de bienestar.
Acompañamiento: una parte esencial del proceso
La decisión de operarse es íntima. Por eso, el acompañamiento debe ser claro, seguro y empático.
En CEYS, el proceso incluye:
evaluaciones detalladas,
expectativas honestas y realistas,
contención emocional cuando la recuperación genera dudas,
un resultado que respete la identidad de cada paciente.
No buscamos cambiar quién eres. Buscamos ayudarte a sentirte más tú.
Un resultado natural también es emocional
Una cirugía estética bien realizada no se nota como un cambio drástico. Se nota en la forma en que la persona se comporta después:
más tranquila,
más segura,
más en armonía consigo misma.
El verdadero resultado no está solo en la piel: está en la relación renovada con tu propia imagen.
Si quieres conversar tu caso y entender qué opciones acompañan mejor tu bienestar, agenda una evaluación. WhatsApp: +56 9 8769 5218









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